Los lóbulos de las orejas pueden presentar alteraciones en su forma

y posición debido a la utilización de pendientes.


Los lóbulos rasgados pueden producirse de forma repentina tras un

tirón sobre el pendiente o de forma lenta y continuada por el peso de los pendientes.


El tratamiento es el mismo y consiste básicamente en refrescar mediante

una incisión los bordes del lóbulo rasgado y volverlos a suturar

cuidadosamente los mismos con una sutura de pequeño calibre;

posteriormente se coloca una sutura formando un lazo para crear el

nuevo agujero, manteniéndola durante 15 días.

Se realiza bajo anestesia local.