Botox

El tratamiento de Toxina Botulínica (Botox) es uno de los tratamientos faciales más usados contra las arrugas de expresión. Sus ventajas principales son que no requiere cirugía, no es doloroso, sus efectos se ven rápidamente, dura entre 4 y 5 meses y pocas veces tiene efectos adversos.

La toxina butolínica se inyecta de forma sencilla en el músculo a tratar.

 

 

Muchas de las arrugas tienen un origen muscular, es decir, se forman por la contracción de determinados músculos originando la arruga. La idea detrás del botox es relajar esos músculos que contraidos forman una arruga. Por esto se usa la toxina botulínica. El botox es una toxina que actúa a nivel neuronal y que produce una relajación muscular. La toxina botulínica se produce de forma natural por una bacteria que habita en el suelo y que se la conoce con el nombre de Clostridium botulinum.

El mecanismo de cómo actúa la toxina botulínica es muy sencillo. Sus propiedades consisten en bloquear los impulsos nerviosos que generan las contracciones musculares, relajando así los músculos y atenuando las arrugas ya formadas.

Aplicación

La toxina botulínica se aplica mediante inyección por vía subcutánea, inhibiendo la liberación de acetilcolina, un neurotransmisor encargado de enviar a los músculos la orden de que se muevan y contraigan. De forma el botox hace que los músculos no reciban la orden de contraerse de la acetilcolina, produciéndose la relajación del músculo. La apariencia es que la piel que recubre el músculo aparece lisa y sin las indeseadas arrugas. Justamente por su manera de aplicarse, no deja ningún tipo de marca o cicatriz, ni produce inflamación. Sus efectos se empiezan a notar a partir del cuarto o quinto día y llegan a durar entre cinco y seis meses. De todos modos, este periodo se irá alargando progresivamente en relación a las repetidas aplicaciones que se vayan realizando a los largo de los meses.

Este tipo de infiltraciones de sustancias de relleno o mesoplastia, no precisa de ningún tipo de preparación, ni importantes cuidados posteriores; tras su aplicación sólo hay que evitar tumbarse para evitar que el botox se acumule en un solo lado o se difunda hacia los párpados. Sin embargo, sí que requiere de mucha precisión y experiencia en la técnica porque si se relaja el músculo con la toxina botulínica de forma incorrecta, puede conllevar una alteración no sólo estética sino también funcional del músculo.

Tratamiento con Botox

La sesión no suele durar más de 20 minutos y se puede aplicar botox en varias zonas de la cara mediante pinchazos sencillos de aplicar y que son totalmente indoloros, por lo que no precisa de anestesia.

Podemos decir que a pesar que la toxina botulínica se emplea en múltiples especialidades médicas como espasmos musculares, dolor lumbar, migrañas, fibromialgia reumáticas, etc. su uso estrella  radica en el tratamiento cosmético para corregir y rectificar las arrugas de expresión.

Como ya hemos comentado, la contracción de los músculos de la cara provoca arrugas y estas arrugas generalmente aparecen, sobre todo, en el entrecejo, la frente, alrededor de los ojos y alrededor de la boca. La aparición de arrugas cambia así nuestro rostro y nuestra expresión:

  • Un entrecejo marcado transmite una mirada dura.
  • cuando los ángulos laterales de la boca se hunden, dan una expresión de tristeza.
  •  si las cejas bajan, es decir, la distancia entre los párpados y las cejas disminuye, nuestra mirada se hace más triste.

Todos estos cambios que nuestra piel va experimentando con el paso de los años, pueden corregirse con el tratamiento con botox de manera temporal, sin riesgo alguno. Una simple inyección de toxina botulínica consigue, por ejemplo, elevar ambas cejas aportando una mirada más joven, relajada y descansada.

La única toxina botulínica que está aceptada en España se llama Botox. Para no crear confusión, la toxina se comercializa con diferentes nombres: Botox (para uso terapéutico) y Vistabel (para uso estético).

 

La consulta inicial para informarse sobre este tratamiento es gratuita.