Una de las últimas novedades en medicina estética en tratamientos reductores es la Ultracavitación. De gran auge en estos momentos, esta técnica, también llamada “liposucción sin cirugía”, es una alternativa de vanguardia a las intervenciones quirúrgicas, un método no invasivo e indoloro que permite eliminar los depósitos de grasa sin recurrir al bisturí.

Dependiendo de cada caso en particular y, de acuerdo al protocolo de tratamiento recomendado por el médico especialista, muchos aseguran que pueden obtenerse una reducción de hasta dos tallas en dos o tres sesiones solamente. En general se recomiendan entre 6 y 12 sesiones como suficientes para el tratamiento completo. Las zonas más frecuentes de aplicación son abdomen, muslos, pantalón de montar y flancos.

Como complemento se aconsejan sesiones de drenaje linfático y seguir una dieta hipocalórica. Es importante que el paciente beba abundante agua antes y después de cada sesión (entre 1.5 y 2 litros diarios).

Este tratamiento es el único método que consigue eliminar la grasa a nivel celular, evitando su reproducción. La grasa se elimina fácilmente mediante el sistema linfático y la orina. Este método también mejorará la piel en su aspecto y rejuvenecerá la zona tratada.

La Ultracavitación no tiene efectos secundarios. Sin embargo, este proceso no pueden realizarlo mujeres embarazadas, personas que tengan alguna prótesis en la zona a tratar, con epilepsia, ni personas con marcapasos y personas que tengan alguna infección.

El tratamiento es efectivo, no requiere anestesia, no es invasivo, ni requiere reposo, lo más importante: no tiene riesgos y es indoloro.

 

La Ultracavitación es una técnica de Medicina Estética basada en Ultrasonidos, que destruye los Adipocitos o células grasas sin intervención quirúgica.

Al usar una frecuencia de vibración específica a cierta potencia, se ponen en resonancia las moléculas de una estructura concreta, generando microburbujas, que estallan o implosionan, rompiendo esta estructura de forma selectiva y no otra.

Para hacerlo comprensible se utiliza el ejemplo del tenor que al cantar en cierto tono, es capaz de romper el cristal de una copa. La nota del cantante tiene una frecuencia específica de baja potencia que resuena únicamente contra el cristal y lo rompe.

En el caso de las células grasas, se ha observado que la frecuencia de resonancia se logra entre 37 y 42 Khz.

La implosión, favorece la rotura de las grasas y estas son liberadas, en cadenas más cortas, en forma de Acidos Grasos y Glicerol, para su posterior eliminación a través del Sistema Linfático, de la orina y de las heces.

La sesión de Ultracavitación es cómoda, indolora y no invasiva. Los resultados son evidentes desde la primera sesión. Se recomiendan de 6 a 8 sesiones en un periodo de 2 a 3 meses.
Está comprobado que los mejores resultados se obtienen aplicando Radiofrecuencia inmediatamente después de la Ultracavitación, para estimular el drenaje de la grasa rota y el tensado de la piel.